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viernes, 1 de junio de 2012

EL JUEGO


Los niños juegan siempre, lo hacen constantemente. Es prácticamente imposible saber cuando uno no lo hace. Es un actividad placentera, compleja y sorprendente que ayuda a descubrir la relación entre los objetos, consigo mismo y con los otros.
A través del juego podemos descubrir el estadio evolutivo en el que un niño se encuentra.

Cañeque, en su obra "Juego y vida", sintetiza:
  • es libre, ya que no está impuesto desde afuera.
  • es ficticio, en el sentido de que se articula en una situación irreal, con límites propios de espacio y tiempo.
  • es incierto, es decir: no prevé ni un desarrollo ni un desenlace.
  • es improductivo: no produce bienes ni servicios.
  • valora el proceso. No resiste un patrón de rendimiento explícito o implícito.
  • está reglamentado: se establece libremente una convención deliberada, postulada y rigurosamente aceptada.
  • produce placer, a lo largo del juego, permanentemente surgen nuevos desafíos que proporcionan diversión.
Desde el punto de vista Psicológico, Freud plantea las siguientes características:
  • es la actividad favorita y más intensa del niño.
  • el juego sustituye lo real, modifica la realidad, transformando lo penoso en placentero.
  • está centrado en el principio de placer.
  • es una realización de los deseos del niño.
  • es el depositario de los grandes afectos de cada niño.
  • estructura su mente y su acción.



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